Espacios de aprendizaje en los que se
brinde información científica y se reflexione sobre distintos aspectos del
envejecimiento, como la sexualidad, el tiempo libre o un cambio de vivienda, al
que concurran adultos de mediana y tercera edad que puedan hacer una lectura de
su realidad, son clave para afrontar una sociedad donde cada vez es más
creciente la población mayor de 60 años, según el psicogerontólogo Ricardo
Iacub.
"Las personas no se preparan para envejecer, no planifican mucho más
que la jubilación y a veces ni eso, y lógicamente que esto no alcanza. La vejez
cada vez más extendida implica transformaciones en los organismos y realidades
individuales, pero también en la sociedad que tiene que comenzar a dar una
respuesta",
indicó Iacub, profesor de la cátedra de Psicología de la Tercera Edad y Vejez,
de la Facultad de Psicología de la UBA.
El doctor en Psicología advierte que
aunque "desde la gerontología hemos repetido mucho que vejez no es
sinónimo de enfermedad; sin embargo, es importante que tomemos conciencia de
que vivir tantos años puede, por ejemplo, implicar momentos discapacidad".
"Cuando uno da un taller sobre
sexualidad y erotismo, basado en estudios, explicando que no hablamos del coito
sino de la vinculación a partir de placer con otros, de los cambios que se
pueden dar, de los índices de satisfacción altísimo que encuentran las personas
mayores en nuevas formas de relacionarse sexualmente, quien lo escucha y está
pasando por esos procesos tiene la posibilidad de traducirlo en su vida".





