La fundadora de
la organización, Pamela Navarrete, habla sobre los inicios, principales
objetivos y retos de su proyecto.
Pamela y su
grupo de amigos concibieron “Matchcota” a finales de 2014. Fue recién en
setiembre de 2015 cuando decidieron crear la web para que salga al mercado.
“Mis amigos y yo éramos sensibles con la situación de los animales en las
calles. Cada uno era rescatista independiente que siempre trataba de ayudarlos.
Donábamos comida a albergues y a los animales rescatados los llevábamos al
veterinario. Pero después, el problema era qué se iba a hacer con los perros.
Casi nadie sabía que había tantos animales en la calle. El principal problema
era la ausencia de una cultura de adopción”, sostiene Pamela. Por ello el
trabajo de la organización consiste en fomentar la adopción de mascotas como
primera opción sobre la compra, concientizar a las personas acerca de la
importancia de ser una familia responsable y del cuidado adecuado de los
animales que se tiene en casa.
El
financiamiento ha sido uno de sus principales retos y, a su vez, un tema de
continua preocupación. “¿De dónde sacamos la plata? Todo emprendimiento tiene
gastos, por eso buscábamos que “Matchcota” sea sostenible. Todavía nos sigue
costando. Intentamos tener un modelo de negocio de bajo presupuesto de forma
que sea sustentable a largo plazo, y gracias a ello, ha crecido la
organización. Otro reto ha sido el consolidar un equipo de voluntarios
responsables y comprometidos”, afirma la fundadora.
Navarrete señala
que para ser voluntario de esta organización se debe escribir a los contactos
que se encuentran en el sitio web. Además, el emprendimiento trabaja únicamente
con voluntarios profesionales como comunicadores, fotógrafos y diseñadores
gráficos. “Nuestro voluntariado no se basa en trabajo de campo como cuidar a
los perritos, sino que, es más estratégico y profesional. Trabajamos de manera
digital estrategias de comunicación para fomentar la adopción”, sostiene.
La fundadora de
“Matchcota” junto a los perros rescatados para una sesión de fotos de la
plataforma. Foto: Archivo personal.
La fundadora
explica que ella no tiene un refugio para animales, su plataforma es
fundamentalmente digital. “Matchcota no es un albergue, es una plataforma
digital que promueve la adopción de mascotas. A través de nuestra web
conectamos a las familias con los perros que se encuentran afiliados a la
plataforma. Vamos a los albergues, los conocemos y nos encargamos de ponerlos
en adopción. Somos los encargados del marketing para buscar un hogar a los
animales”, menciona.
La organización
se basa en promover una adopción por afinidad, es decir, se toma en cuenta el
carácter y cuidado de la mascota, con el fin de que las familias puedan escoger
al perro que se ajuste a su rutina, gustos y personalidades. “Ese es nuestro
principal proyecto: adopción por afinidad, lograr que tengan un perro que se
ajuste a lo que necesitan”, añade la fundadora. Para lograr una adopción,
coordinan charlas con las familias adoptivas para que estén seguras sobre su
decisión. Pues una mascota requiere tiempo y atención. Además, se hace un
seguimiento minucioso de la futura familia adoptiva, tanto antes como después
de la adopción con la finalidad de asegurarse del bienestar de la mascota.
Por otro lado,
la fundadora comenta que la pandemia del COVID-19 significó reformular los
procesos de adopción e intensificar el seguimiento minucioso de las futuras
familias. Ahora las consultas con las personas que están interesadas en adoptar
se realizan de manera virtual. Sostiene que la adopción durante este tiempo en
cuarentena tuvo una gran acogida gracias a que la gente pasa mucho más tiempo
en casa. Eso significaba más tiempo para criar y estar con la mascota.
Pamela Navarrete
(29) es economista y estudió en la Universidad del Pacífico. Actualmente
trabaja en el Ministerio de Educación y en sus tiempos libres se dedica a
trabajar en la plataforma. “Este es mi trabajo enteramente voluntario. Trabajo
en Matchcota durante el tiempo que tengo disponible. Todos los que trabajamos
ahí somos voluntarios y lo hacemos en nuestro tiempo libre. Ahora tenemos un
equipo permanente de nueve personas y otro de voluntarios de quince. Poco a
poco la organización ha ido creciendo y hemos logrado visibilizar la cultura de
adopción”, sostiene.
Por Andrea Revilla



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