En el asentamiento humano 'Villa El Angel', en Independencia,
un grupo de vecinos y policías se enfrentaron violentamente por varias horas.
El motivo de esta pelea fue por la instalación de una antena de
telecomunicaciones, que según los vecinos obstruye el paso.
AL RESPECTO PODEMOS DECIR: ¿Las antenas y la radiación de los celulares producen cáncer?
El problema llegó al barrio. Al menos así lo entienden los
vecinos de una zona. La radiación de celulares les preocupa y la posibilidad de
que esto sea causa del cáncer los aterra. Sin embargo, ¿ESTE TEMOR TIENE FUNDAMENTO CIENTÍFICO?
Pensemos en la cantidad de tiempo que usamos el celular. Lo
tenemos pegado a un lado preferido de la cabeza. Quizás el derecho. Sentimos
cómo se calienta el aparato cuando llevamos más de 15 o 20 minutos conversando.
Escuchamos luego a algún familiar hablar de la radiación de celulares. Nos
preocupamos. ¿PODRÍAMOS DESARROLLAR UN
TUMOR CEREBRAL?
Antes de salir a protestar por la antena que instalaron en el
barrio o relacionar el celular y el cáncer.
VEAMOS QUÉ DICE LA
CIENCIA:
La respuesta es tajante. “Hasta
el momento ningún estudio ha logrado probar ese riesgo [de que las
radiofrecuencias de un celular o antena de telefonía produzcan cáncer]”,
afirma Manuel Villarán, gerente de proyectos médicos de Oncosalud.
¿QUÉ TIPOS DE NEOPLASIA PODRÍAN RELACIONARSE
AL USO DEL CELULAR?
El cáncer de cerebro, de cabeza y cuello incluyendo la
glándula parótida son mencionados en estudios y los resultados son
determinantes: “No se ha podido
comprobar el desarrollo de estos cánceres por el aumento de la temperatura o
por tener el teléfono pegado a la cabeza”, señala Villarán.
LA RADIACIÓN EN NUESTRA
VIDA DIARIA
Algo en lo que quizás no hemos reparado es que estamos
expuestos a ondas electromagnéticas, rayos y radiación en nuestra vida diaria,
incluso dentro de casa. La radio FM las emite, también los microondas. “La luz que nos permite ver es una onda
electromagnética”, precisa el doctor Villarán. ¿POR QUÉ ENTONCES NO ESTAMOS TODOS MURIENDO DE CÁNCER?
Villarán lo explica: “Hay
todo un espectro de ondas. Desde las que no causan daño, que son de baja
potencia, hasta las que lo causan. Dentro de la primera categoría están las
ondas de radiofrecuencia, que son las que emiten los celulares”.
De acuerdo con los especialistas, existen dos tipos de ondas:
1. LAS IONIZANTES.
2. LAS NO IONIZANTES.
Estas últimas están presentes en la vida diaria y no se ha
comprobado científicamente que nos afectan al punto de causar cáncer.
EL CELULAR Y EL CANCER
Un grupo de doctores de la Universidad de Oxford investigaron
durante 7 años la relación entre el uso del teléfono celular y la incidencia de
tumores intracraneales y otros tipos de neoplasias. Las conclusiones fueron
claras: LA RELACIÓN NO EXISTE.
Otro estudio publicado por la American Journal of
Epidemiology en mayo de 2011, titulado “UBICACIÓN
DE LOS GLIOMAS EN RELACIÓN AL USO DEL TELÉFONO”, señala que no hay relación entre el lugar de la cabeza más expuesta al
teléfono celular y la aparición de tumores en esa zona del cerebro.
“Si yo tengo un grupo de personas con cáncer y otro sin
cáncer y miro atrás en sus vidas -comenta Villarán- aquellos que tienen cáncer
deberían haber usado más el teléfono. Pues eso no se ha visto”. El especialista
de Oncosalud agrega que otra relación que se busca en las investigaciones y no
se ha determinado es la de “dosis-respuesta”.
“Hagamos un paralelo. Una relación ‘dosis-respuesta’ ocurre,
por ejemplo, cuando quien fuma tiene más riesgo de desarrollar cáncer
orofaríngeo. En este caso [el de los celulares] no se ha visto esa relación. Es
decir, yo puedo exponer las células cerebrales a ondas de radiofrecuencia y
estas no se convierten en tumores cerebrales”, dice Villarán.
JOVENES CON CELULARES
El factor clave es la replicabilidad. Un estudio realizado
por investigadores del Departamento de Oncología del Hospital Universitario de
las ciudades de Orebro y Umea, en Suiza, sí relaciona el uso de celulares y
teléfonos inalámbricos con tumores malignos en el cerebro. La investigación,
liderada por el oncólogo Lennart Hardell y realizada entre 2007 y 2009, fue
publicada en la International Journal of Oncology.
Es falso que los campos
electromagnéticos de las antenas causen cáncer
Los teléfonos celulares funcionan de manera que incrementan
su temperatura si necesitan utilizar mayor energía para tener mejor señal. Esto
ocurre, precisamente, por no tener cerca una antena telefónica (o casos
particulares por estar dentro de un edificio con poca señal).
Las ondas electromagnéticas que emiten las antenas, por lo
tanto, evitarían el recalentamiento de los aparatos celulares. Además, “no
tienen impacto sobre el ADN, sobre el material genético de las células”, de
acuerdo con el doctor Villarán.
En 2011, el Centro Internacional de Investigaciones sobre el
Cáncer concluyó que hay “evidencia limitada en humanos” de carcinogenicidad por
campos electromagnéticos de radiofrecuencia, relacionado al uso de teléfonos
celulares.
Particularmente para neoplasias como el meningioma y otros
tipos de cáncer esta investigación agregó que la evidencia disponible es
“insuficiente para llegar a la conclusión de una potencial asociación del
cáncer con el uso del celular”.
¿QUÉ RADIACIÓN ES
PELIGROSA?
Efectos de los rayos UV en la piel
Paradójicamente, los rayos más peligrosos son unos a los que
estamos expuestos todo el año y de los cuales se ha comprobado una relación
directa con el cáncer: los rayos ultravioleta del sol. “ESA SI ES UNA FORMA DE RADIACIÓN IONIZANTE”, asegura Villarán.
CAUSAS DEL CANCER
La comunicación con un especialista es importante, incluso en
casos en los que haya que someterse a rayos X, los cuales sí podrían producir
cáncer. Villarán recomienda que “hay que encontrar el equilibrio” y no abusar
de aquellos para detectar enfermedades. “Solo cuando el médico lo indica”,
manifiesta.
Fuentes Referenciales:
1.
Benson et al. (2013). Mobile phone
use and risk of brain neoplasms and other cancers: prospective study. Oxford University Press
2.
Larvajaara S. (2011). Location of
gliomas in relation to mobile telephone use: a case-case an case-specular
analysis. American
Journal of Epidemiology.
3.
Hardell
et al. (2013). Pooled analysis of case-control studies on
acoustic neuroma diagnosed 1997-2003 and 2007-2009 and use of mobile and
cordless phones. International
Journal of Oncology.

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