A sus 75 años Antonio vive solo desde
que murió su esposa, quien tuvo que trasladarse a los Estados Unidos para estar
cerca de uno de sus hijos que estaba en la cárcel acusado por tráfico de drogas.
Antonio vive en San Buena Aventura,
Colombia, donde trabaja como vendedor
ambulante porque no hay nadie quien le ayude.
"Como vivo solo, no hay nadie
más que cubra los gastos de la casa. A mí no me gusta molestar a mis hijos,
entonces trato de ser independiente.
Cuando era joven no me quejaba del
trabajo, pero ahora mis jornadas son largas, salgo a las ocho de la mañana y
regreso a las siete de la noche, caminando todo el día, aguantando el calor, a
veces hambre y sed, entonces a veces siento que el cuerpo no me responde. Lo
más triste es terminar días con ventas de 4.000 mil pesos (1.5 USD). El único
día que no trabajo es el domingo porque voy a la iglesia".
Antonio recibe una pensión de
aproximadamente 45 dólares mensuales, sin embargo, este monto es insuficiente
porque no logra cubrir sus necesidad básicas de alimentación y salud.
"¿Quién puede vivir con ese dinero?, ¿hay que agradecerlo realmente? o ¿es
una obligación del Estado? Yo no pago arriendo, pero sí los servicios, la
comida, los gastos de salud, porque un viejo ya tiene muchos achaques, entonces
ese subsidio no alcanza ni para comer bien.
Cuando uno va al médico lo primero
que le dicen es que tiene que alimentarse bien, y ¿cómo? ¿con qué dinero? Si
para lo único que alcanza es para arroz y panela. Y cuando uno va lo lamentable
es salir con una lista de cinco a seis
medicamentos de los cuales el POS (Plan Obligatorio de Salud) sólo cubre cuatro
y los demás uno debe pagarlos. ¿Y de dónde saca uno el dinero para eso? Las
personas mayores no tenemos preferencias, tengamos la edad que sea no importa.
Antes a mí no me faltaba nada, tenía
trabajo, estaba mi esposa, vivíamos bien, pero desde que murió mi vida cambió.
Los hijos cogieron su camino, quedé solo, sin trabajo, pobre, pasando muchas
necesidades. Los años también me han afectado, yo antes era más activo, más
ágil, ahora no mucho.
Mi mayor deseo es ver algún día la tumba de mi esposa porque no
tuve la oportunidad de despedirme. Por otro lado, deseo que mi situación
económica sea más viable, más estable. Pasar hambre es muy duro, y es triste
llegar a viejo en esa situación".

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