Hay ocasiones cuando compramos unos
zapatos que en verdad nos encantan, pero que resultan ser demasiado pequeños o
demasiado apretados. O cuando queremos usar los zapatos que compramos cuando
éramos jóvenes. Cualquiera que sea la razón, lo importante es hacerlos más
grandes y más flexibles, para que encajen perfectamente en nuestros pies y no
nos causen dolor o molestias al caminar.
La sugerencia que traemos para ti
ahora te ayudará a lograrlo. Pero ten cuidado, para que este truco funcione
debes intentarlo con un tamaño muy cercano al tuyo, pues no se trata de cambiar
completamente la talla sino de ajustar el zapato.
Necesitarás 2 bolsas de plástico
selladas (tipo Ziplock) y un cuarto de litro de agua. Luego:
1. Tomar las dos bolsas y verter el
agua en ellas.
2. Colócalas dentro de tus zapatos.
3. Pon tus zapatos con las bolsas en
el congelador durante una hora. El agua dentro de las bolsas se solidificará.
4. Sacarlos del congelador y esperar
a que el hielo se derrita.
5. Saca las bolsas de agua, usa
calcetines gruesos y empieza a usar tus zapatos.


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