viernes, 20 de octubre de 2017

LA HISTORIA DE UNA MASCOTA PARA CONCIENTIZAR A LAS PERSONAS A NO ABANDONAR A SUS MASCOTAS Y LA RESPONSABILIDAD DE TENER UNO EN CASA COMO PARTE DE LA FAMILIA

Cuando al propietario de este perro le diagnosticaron cancer, su compañero peludo le proporcionó ese tipo de afecto que sólo brindan los mejores amigos. Su historia es una aventura emocional llena de sufrimiento, felicidad, dolor, alegría y últimamente, grandes pérdidas. Prepárate para las lágrimas.



Las estrellas de la historia son Ben Moon y su fiel amigo canino, Denali, de la que puedes ver incluso un pequeño documental que está circulando sobre ellos en la internet. Lo más interesante de este cortometraje es que está narrado desde la perspectiva del perro y sirve como un tributo a la devoción que el animal demostró tener por su amo.


Todo comenzó así: Moon era un fotógrafo de aventura y realizador audiovisual que vivía en Portland, Orengon. Allí conoció a Denali, en un refugio para animales abandonados en 1999. Denali tenía apenas 2 meses de edad por entonces.


Según contaba Moon en una entrevista que concedió hace algún tiempo, en cuanto Denali supo que lo habían elegido empezó a menear la colita y a brincar de alegría; “En realidad sentí que él me escogió a mí, fue amor a primera vista”.


Por los siguientes 15 años los dos compañeros de vida rara vez se separaron, de hecho viajaron juntos alrededor de los Estados Unidos fotografiando paisajes de ensueño.


En 2004 sin embargo, Moon fue diagnosticado de cáncer en el colon y tuvo que alejarse de su perro para recibir sus tratamientos. El momento en que Moon se entera de cuán avanzado está su cancer es uno de los más emotivos de la película.



Cuando operaron a Moon, su condición médica era tan delicada que ni siquiera su familia tuvo acceso a su habitación, sin embargo, de algún modo, mientras familiares y amigos se agolpaban en los pasillos del hospital, Denali logró persuadir al personal médico para pasar la noche con su amo.


Lo más impactante para Moon era la idea de que el perro parecía saber donde le dolía. De hecho, se movía mejor que las enfermeras, era muy respetuoso y no invadía su espacio personal en lo absoluto.


Aunque Moon sobrevivió y se recuperó satisfactoriamente, la historia dio un vuelco inesperado cuando en 2014 Denali fue diagnosticado con cancer. Se le encontraron 4 focos cancerígenos muy peligrosos que lo llevaron al quirófano. Sin embargo, Denali tuvo complicaciones cardíacas durante el procedimiento y no sobrevivió.


Moon decidió hacer esta película como un tributo a la devoción de su perro, y como una manera de recordar los mejores momentos de su amistad con Denali. Esta historia es capaz de hacer llorar a cualquiera.

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