Cuando al propietario de este perro
le diagnosticaron cancer, su compañero peludo le proporcionó ese tipo de afecto
que sólo brindan los mejores amigos. Su historia es una aventura emocional
llena de sufrimiento, felicidad, dolor, alegría y últimamente, grandes
pérdidas. Prepárate para las lágrimas.
Las estrellas de la historia son Ben
Moon y su fiel amigo canino, Denali, de la que puedes ver incluso un pequeño
documental que está circulando sobre ellos en la internet. Lo más interesante
de este cortometraje es que está narrado desde la perspectiva del perro y sirve
como un tributo a la devoción que el animal demostró tener por su amo.
Todo comenzó así: Moon era un fotógrafo
de aventura y realizador audiovisual que vivía en Portland, Orengon. Allí
conoció a Denali, en un refugio para animales abandonados en 1999. Denali tenía
apenas 2 meses de edad por entonces.
Según contaba Moon en una entrevista
que concedió hace algún tiempo, en cuanto Denali supo que lo habían elegido
empezó a menear la colita y a brincar de alegría; “En realidad sentí que él me
escogió a mí, fue amor a primera vista”.
Por los siguientes 15 años los dos
compañeros de vida rara vez se separaron, de hecho viajaron juntos alrededor de
los Estados Unidos fotografiando paisajes de ensueño.
En 2004 sin embargo, Moon fue
diagnosticado de cáncer en el colon y tuvo que alejarse de su perro para
recibir sus tratamientos. El momento en que Moon se entera de cuán avanzado
está su cancer es uno de los más emotivos de la película.
Cuando operaron a Moon, su condición
médica era tan delicada que ni siquiera su familia tuvo acceso a su habitación,
sin embargo, de algún modo, mientras familiares y amigos se agolpaban en los
pasillos del hospital, Denali logró persuadir al personal médico para pasar la
noche con su amo.
Lo más impactante para Moon era la
idea de que el perro parecía saber donde le dolía. De hecho, se movía mejor que
las enfermeras, era muy respetuoso y no invadía su espacio personal en lo
absoluto.
Aunque Moon sobrevivió y se recuperó
satisfactoriamente, la historia dio un vuelco inesperado cuando en 2014 Denali
fue diagnosticado con cancer. Se le encontraron 4 focos cancerígenos muy
peligrosos que lo llevaron al quirófano. Sin embargo, Denali tuvo
complicaciones cardíacas durante el procedimiento y no sobrevivió.
Moon decidió hacer esta película como
un tributo a la devoción de su perro, y como una manera de recordar los mejores
momentos de su amistad con Denali. Esta historia es capaz de hacer llorar a
cualquiera.
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