La discriminación por edad será un
tema candente en 2018.
En 2018 la generación del baby boom,
que abarca a los nacidos entre mediados de los 40 y de los 60, se jubilará de
forma masiva. En Estados Unidos la mayoría de sus integrantes tienen ya más de
60 años, e incluso los más jóvenes están ya en edad de tener que ir pensando en
su retiro.
Los baby boomers son la generación
más exitosa, individualista y llena de confianza de la historia. También serán
los más longevos. En los países ricos la esperanza de vida se ha incrementado
dos años por década durante la mayor parte de los siglos XX y XXI. En los
países de la OCDE, a una persona que hoy tenga 65 años le cabe esperar vivir
otros 20 años más de media. Y con la caída de las tasas de natalidad en los
países ricos, la proporción de mayores de 65 años en los países de la OCDE hoy
es del 16% y llegará al 25% a mediados de siglo.
Pero a pesar de que muchos baby
boomers han gozado de vidas envidiables, ahora se enfrentan como grupo a un
problema: muchos empleadores ya no los quieren. En un mundo centrado en la
juventud, muchas veces se desprecia a los trabajadores mayores.
De media, los baby boomers gozan de
una posición económica confortable. En Estados Unidos los mayores de 50
acumulan más del 40% de los ingresos después de impuestos. Muchos ya disfrutan
de pensiones mucho más generosas de las que les cabe esperar a sus hijos. Pero
no a todos les va tan bien, y muchos necesitan seguir trabajando para llegar a
fin de mes. Otros (en torno a la mitad) querrían seguir trabajando simplemente
porque les gusta.
Pero podrían no tener esa
posibilidad, ya que los empleadores tienden a prescindir de los trabajadores
más viejos debido a que les atribuyen menos vigor físico y mental, menos
pericia con las nuevas tecnologías y menos apertura frente a los cambios. Para
demostrar que se equivocan, muchos baby boomers pueden reciclarse como
consultores para el autoempleo, aunque podrían no tener tanto trabajo como
desearían. Otros renuncian al trabajo remunerado y optan por algún tipo de
voluntariado.
Es cierto que una persona mayor posee
menos fuerza física que una joven y que puede ser más lenta. Pero muchas veces
los empleadores se guían por prejuicios. La inferioridad física se puede
compensar con tecnología, y la menor capacidad de reacción puede superarse con
frecuencia por el conocimiento y la experiencia. Los trabajadores veteranos
tienen habilidades para las que a los empleadores les cuesta encontrar
reemplazo. En Alemania las empresas están tirando la casa por la ventana para
retener y contratar a ingenieros veteranos. Además, los trabajadores mayores
son en muchos casos más concienzudos que los jóvenes, y las investigaciones
demuestran que los equipos formados por personas de diferentes edades funcionan
especialmente bien.
Entonces, ¿qué se podría hacer para
evitar que se desperdicie el potencial de los trabajadores mayores? En la
medida en que la discriminación por edad se basa en el prejuicio más que en el
argumento racional, ha de ser combatida en varios frentes. Prohibirla por ley
sería un buen comienzo, y en algunos países ya existe regulación al respecto.
Otra buena idea es aumentar gradualmente la edad mínima para percibir una pensión
estatal, algo que también se está haciendo ya
Me necesitarás después de que cumpla
65
Pero lo que más urge cambiar son las
actitudes. Ser más cuidadoso con el lenguaje ayudaría (por ejemplo, hablar de
“tsunami de canas” les hace parecer un problema). También sería beneficioso un
enfoque más abierto con respecto al reciclaje laboral. Los empleadores a menudo
no tienen en cuenta a los trabajadores mayores para los cursos de innovación.
Pero si estos empleados no actualizan sus capacidades, trabajarán peor y
entonces el prejuicio se convertirá en una profecía autocumplida. En este
momento ya está plenamente aceptado que la formación ha de durar toda la vida
laboral y no limitarse a sus comienzos. Las universidades de Harvard y Stanford
acaban de lanzar programas de un año de duración para enseñar a las personas
ambiciosas con más de 50 años a que se reinventen en su madurez laboral.
Y lo más importante: ambas partes se
necesitan. Las personas que trabajan más allá de la edad de jubilación suelen
querer más flexibilidad; quizá menos horas de trabajo, o más control sobre
cuándo y cómo lo hacen. Pero a cambio aceptan abandonar sus reivindicaciones
sobre subidas salariales o antigüedad y aceptan recibir órdenes de personas más
jóvenes.
En muchos ámbitos de la vida ya se
sabe que las personas mayores harán un buen trabajo. Existe un amplio consenso
sobre el hecho de que Warren Buffett y George Soros, que cumplirán ambos 88
años en 2018, son buenos gestionando dinero. Lo mismo les ocurre a los
septuagenarios Rolling Stones. La media de edad de los presidentes de las
empresas es de 54 años. ¿Son lo bastante viejos?
Barbara Beck: jefa de Especiales de
The Economist
Fuente: Tiempo

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