Parece que aún no queda claro que el
espacio público, siendo tan necesario y tan escaso, no puede ponerse a la
venta. Parece que no es suficiente con el exponencial crecimiento urbano y la
nula asignación de nuevos espacios verdes. Parece que no se dan cuenta de que
cuando hay más gente, esta necesita de servicios apropiados en calidad y
cantidad, y uno de estos servicios son los espacios públicos de la ciudad. ¿Por
qué se considera "normal" cambiar una zonificación para tener más
altura y es una locura cambiarla para que sea parque?
Parece que cada vez se idean nuevas
maneras para sacarle la vuelta a la ley y asignarle una propiedad individual a
porciones de espacio público. Tres ejemplos recientes nos lo demuestran. En el
distrito de Barranco, no fue suficiente con que una empresa privada construyera
más allá de su propiedad, sino que ahora la solución a ese despropósito es
poner en subasta los 130 metros invadidos. ¿Quién creen que querrá ofertar para
comprar una franja de terreno construida e inservible, parte integrante del
edificio?
A mayor escala, vemos como la
Municipalidad de Lima canjea un gran terreno a una cuestionada entidad
religiosa para que lucre en él instalando un cementerio. Sí, de pasadita, va a
implementar un parque. Algo parecido ocurre en el distrito de Independencia,
donde, por medio de la figura de la iniciativa privada, un consorcio se
adjudicará terrenos públicos zonificados como zona de recreación pública para
construir viviendas. ¡Ah! ¿Viviendas sociales? Obviamente que no. Simples (y
seguro feas) torres de departamentos y locales comerciales, muy rentables
ellos. También, de pasadita, habilitará una parte del espacio como área pública
y un skate park. Una tremenda conchudez, considerando que dicho skate park ya
existe y tiene el doble de tamaño que el "nuevo" que van a construir.
Por eso, los reclamos de vecinos y usuarios no se han hecho esperar, pero
claro, ¿qué importan los vecinos frente a la oportunidad de hacer negocio?
Aún no se dan cuenta los distritos de
que más dinero harán si proveen de buena infraestructura y servicios públicos y
asignan usos coherentemente, recuperando valor urbano.
Bienvenidos los edificios y los
cementerios, pero no en terrenos públicos y menos en espacios asignados a áreas
verdes o recreativas. Si quieren hacer negocio, que compren su terreno, ¿o a
ti, el Estado te regala algo para que te vuelvas millonario? Son pocos los
"suertudos". Habrá que mirar qué hay detrás de esa buena suerte.












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